sábado, 27 de febrero de 2016

REFLEXIÓN SOBRE EL CAMINO ROJO


REFLEXIÓN SOBRE EL CAMINO ROJO

Nota: Esta reflexión la escribí en Enero del año 2009 dirigiéndola a mi querida amiga Inés Herreros Cabello. Ahora siete años después la mantengo como antes y hasta con mayor ahínco. Hizo referencia a ella en su blog Mitakuye Oyasin en Febrero del 2009 con el mismo título: http://ahomitakuyeoyasin.blogspot.com.es/2009/02/refelxion-sobre-el-camino-rojo.html. Hoy deseo reproducirlo de modo íntegro tal como lo escribí y hacerlo extensivo a tod@s. 



Túmulo de Cahokia
         Inés, como te habrás dado cuenta, al leer el libro sobre Alce Negro y los Siete ritos sagrados Lakotas –“La Pipa Sagrada”-, sobre estos ritos se fundamenta la religión lakota.  Parece ser que los lakotas se originaron en las orillas occidentales del Mississippi y sus afluentes, al amparo de la Civilización de los Túmulos, seguramente en tiempos de la cultura  Mississippiana, cuando muchos pueblos gravitaban bajo su influencia cultural y religiosa. Inicialmente constituían a los Dakotas, que tenían una vida sedentaria y básicamente agrícola, a diferencia de los de la cultura de los Túmulos que eran de tradición matrilinial, los Dakotas eran patriarcales, de ellos se separó una rama nómada que se centró en la caza de los bisontes, éstos eran los Lakotas, se cree que esto pudo ocurrir unos quinientos años antes de la venida de los colonos europeos. 
 La práctica sistemática de esta forma de vida es el conocido como “Camino rojo” Cuando las diversas comunidades indígenas supervivientes a la colonización se vieron obligadas a asociarse para hacer causa común, este término se ha generalizado a todas ellas. Así se ha convertido en la defensa de la forma de vida espiritual y religiosa de los nativos de América del Norte. Actualmente, dado el intenso impacto existencial que produce la “Danza del Sol”, entre los Lakotas principalmente y sus hermanos los Dakotas y Nakotas, han autorizado la participación en la misma de otros colectivos indios de Norteamérica, Centroamérica y hasta e Sudamérica; hasta me parece que ha participado gente de otras comunidades nativas de otras regiones del globo.
         Son miles de años de una práctica que, aún con cambios, ha mantenido una conexión básica en los habitantes nativos de este continente.
         Sacar de contexto estos ritos es banalizar y cuestionar su identidad. No podemos seguir el “Camino rojo”  porque no es el nuestro. Podemos apoyarlo, comprenderlo, ensalzarlo; pero no seguirlo a menos que nos adopten individualmente en su comunidad.
         De sus luchas sabemos muy poco, y tampoco disponemos de tiempo para hacerlo.
         Para poder realizar libremente sus prácticas espirituales y ritos religiosos tuvieron que crear la “Iglesia americana nativa”, en base al derecho de libertad religiosa de los Estados Unidos de América, y con la constitución de esta iglesia se presentan y organizan estos ritos en su diversidad de variantes.
         Supongo que estarás informada de la existencia del “Consejo de las 13 abuelas”, de la publicación del libro “La voz de las Trece Abuelas”. Es el que ahora estoy leyendo esta temporada. Algunas de ellas, nativo-americanas, contribuyeron a la creación de la “Iglesia Nativa”.
”. Además Lorena Herrera está relacionada con ella y en “La Huasteca”, la finca que dispone cerca de Monterrey, se realizan ritos de éstos, en concreto “La Búsqueda de la Visión”; y en asociación con otros consejos tribales otros ritos en diferentes partes e América.
         Tanto las Trece Abuelas como el Consejo Rueda de Medicina, tienen el objetivo común de acercar y ayudar que la gente (especialmente occidentales) se sientan revinculados a la Abuela y Madre Tierra en este portal de inicio de ciclo (2013). El grupo de las Trece Abuelas está formado por “matriarcas” de América (Ártico, Norte, Centro, Caribe y Sur), Asia (Tibet, Nepal) y África (Gabón); a las que se unen otras intelectuales de Norteamérica procedentes del feminismo. Este Consejo nos pide que sintamos en nosotros mismos la fuerza de la Madre Tierra, que nos conectemos con ella, pues es la mejor manera de cambiar este mundo autodestructivo y de desarrollar una espiritualidad que nos  sane y sane el Planeta. Justo lo mismo que nos decía Lorena Herrera en sus trabajos con nosotros. Nadie nos dijo, ni nadie nos dice que sigamos el “camino rojo”.
         Sin embargo sí nos dio a conocer la “Ceremonia de la Pipa Sagrada” y del “Temascal”; y sugirió que se podía preparar algo de cara a la “Búsqueda de la Visión”, pero quedó en suspenso. Su finalidad era hacernos sentir y experimentar esta vinculación sanadora-espiritual con la Tierra. Que la incorporáramos en nuestra vida y así nos uniéramos a su labor de purificar el planeta para el cambio evolutivo que se avecina.
Archie Fire Lame Deer
         Resulta clarificador también el libro “El don del Poder” de Archie Fire Lame Deer, con el subtítulo “Vida y enseñanzas de un hombre medicina lacota” en la editorial Hesperus. Además de su agitada y tortuosa vida entre a añoranza, desesperación y alcoholismo, consigue cumplir su destino de Hombre Medicina. Él también nos habla del daño que se hace a los nativos cuando sus ritos ancestrales se popularizan fuera del contexto original; aunque no es tan duro como otros paisanos suyos.
         Así, querida Inés, tengamos cuidado con el empleo del término “Camino rojo” y lo que significa. En todo caso tomamos prestadas o hacemos nuestras algunas prácticas originarias de ellos para construir nuestro propio camino espiritual. Ellos desean que nos conectemos con la Madre Tierra, que salvemos a este sagrado planeta con toda su vida del desastre y de exterminios o extinciones; y para ello nos dicen qué hacen ellos. Nunca nos dicen que debamos ser seguidores del “camino rojo”. No podemos serlo, para ello deberíamos vivir como ellos en sus propias tierras y respirar su historia honrando a sus antepasados.

         He reflexionado mucho al respecto. En principio me cautivaba este legado espiritual “exótico”. He tomado o adquirido prácticas de su tradición y las he hecho mías como la “Pipa Sagrada”, el “Rito de Purificación” y la “Vigilia”. También he tomado aportaciones de otras tradiciones orientales y occidentales y cohesionándolas con mi propio sentir y el “sentir de la vibración de mi Tierra”, creando mi propia visión espiritual a través de la cual me vincula con la “Madre Tierra” aquí en el Mediterráneo europeo y desde aquí me hermano con quienes sienten tal sentir en cualquier punto de la Tierra. El Amor a la Vida y a la “Generadora de la Vida” no tiene límite, ni frontera de ningún tipo. El anhelo de unión extásica con el Cósmico o Gran Misterio, es algo universal.

         Prefiero utilizar y realizar la comunión cósmica con el rito con tabaco y pipa, que celebrar sacramentos como la eucaristía, por ejemplo. No me adscribo a culto alguno, y sí tengo mis propias convicciones, sentimientos y experiencias espirituales.
El simbolismo de la “Pipa Sagrada” me encanta y la practico unas veces a solas, en oración y meditación; y otras en grupo como consejo de hermandad y oración en cada luna nueva. Procuro realizar cada año, al menos un temascal, compartiéndolo con otras personas para hacer posible la purificación corporal, emocional y espiritual y practico sistemáticamente prácticas meditativas de inspiración amerindia con las que obtengo inspiración, visiones y creatividad. Lo que cosecho con ello lo aplico a mi labor de apoyar a la sanación de los demás; lo denomino “Ontoenergética”. Soy simpatizante del “camino rojo”, pero no realizo el “camino rojo”.
         Tú misma, Inés, cuando realizas las danzas de las estaciones en “biodanza” estás dando con todo tu ser a la Madre Tierra, y te fundes en este sentir inspirando el saber silencioso. Esta práctica no es del “camino rojo” pero obtienes con ella lo mismo.

         Una cosa que tengo clara es que los amerindios lucharon por su derecho a habitar las tierras de sus ancestros, a preservar su identidad como forma de vida, a tener dignidad y un futuro para sus sucesivas generaciones; y hoy en día luchan por no extinguirse como pueblos y naciones de pleno derecho con sus plenas señas de identidad. Ellos están en esta lucha; nosotros, los nativo-europeos, hemos sido conquistados numerosas veces. Se nos destruyó el mundo originario de un modo tan feroz, o quizás más que el de los hermanos amerindios y, a pesar de ello, aún mantenemos algunos vestigios de ese sentir primigenio. Con la ayuda de la Arqueología, la historia y la antropología vamos recordando qué y quiénes fuimos. Y dándonos cuenta que originariamente compartimos prácticas casi idénticas o análogas a las de nuestros colegas de América, Asia, África y Australia.
         Lo que hemos perdido, nos lo aportan nuestros hermanos nativos actuales, lo reincorporamos sanando profundas heridas mucho más ancestrales que las de ellos. Su holocausto empezó hace más de 500 años.. El nuestro se inició hace alrededor de 5000 o 6000 años en Mespotamia con los primeros imperios Sumerios y Acadios. Desde entonces hemos tratado de resurgir de las cenizas y una y otra vez hemos sido sometidos, combatidos y exterminados. Y el fénix ha tratado e renacer adaptándose a las nuevas condiciones creadas.
         De esto tuve evidencia esta primavera al revisar las sensaciones y sentimientos ocurridos en el viaje por el sur de Francia, estando en enclaves cataros. Después acudió la comprensión y el panorama se hizo claro. Acontecimientos e informaciones de tipo sincrónico encajaron perfectamente en ellos, incluso en verano y el libro de Sitchin que me envió Juan Vicente. Este libro aportó información complementaria y sugirió ideas y asociaciones nuevas. Tu propio blog forma parte del proceso y su peso es fuerte. Lo último es la grabación sobre la Pachamama y todos los demás nombres y alusiones de la Gran Diosa Cósmica, la Abuela y Madre Tierra.
         En ocasiones efectúas una peregrinación sin habértelo propuesto, ¿o acaso sí, en un ámbito más interno y sutil?
          El caso es que el hilo hilvanado en este viaje me llevó tirando hacia atrás hasta el Zoroastrismo, pasando por el Maniqueísmo; en otro ámbito el ver como el sentir de los antiguos celtas seguía perviviendo; que la esencia del cristianismo no es algo genuino y propio de sólo hace 2000 años, sino desde siempre vivo y, por último, pero como elemento de máxima importancia, que la mujer y el sentir de su importancia era, por lo menos igual al del hombre tanto en el terreno mítico, como social y personal. Por ello el catarismo estaba plenamente integrado en el sentir espiritual no dogmático de lo natural. Fue un intento de renacer el fénix ancestral, y una vez más se exterminó.
         Aquí en occidente, desde hace unos 5000 años, se ha producido una guerra, y remarco guerra, contra el principio cósmico femenino, contra la divinidad femenina originaria. El énfasis patriarcal de poder y dominio, de someter y conquistar, ha sido muy poderoso. Desde el Oeste de Europa hasta la propia India han estado siempre presentes y entre vecinos. Forjadores de imperios históricos y protohistóricos. Siempre en lucha contra la naturaleza y el principio que la representa en la sociedad. Veamos como ejemplo el fin de las ciudades-estado como Çatal Hüyük, la entrada de los celtas conquistando las culturas calcolíticas europeas por el 1000 a.C. y la caída de la Civilización del Indo con el consiguiente surgimiento del hinduismo ario. Los babilónicos y sus antecesores acadios y sumerios, Egipto mismo, los asirios, hititas, fenicios, judíos, griegos, troyanos, cartagineses, romanos, cristianos en diferentes facciones, islámicos y el imperialismo de la civilización occidental a través de la ideología materialista-mecanicista y el colonialismo del resto del mundo conocido y ahora con su evolución de la globalización “neo.com”. Todos ellos han luchado contra el principio cósmico femenino, contra la Madre Tierra, y lo que su conexión sentida supone.


       De tal inmensidad de experiencias vividas y sufridas, disponemos de un gran conocimiento adquirido, escrito en nuestros cuerpos, arraigados en nuestra tierra. Para las consciencias despiertas no debe generarse una nueva religión, sino un sentir común y personal sabio, que las trascienda. Esto constituye una búsqueda comprometida y personal, pero compartida en la diversidad. Para mí esto constituye el “Camino Blanco”, el del Norte, o del guerrero, de la apertura de la mente asociado al elemento aire. Tenemos necesidad de Oriente (taoismo, budismo, etc.) el “Amarillo”; del Afro, el “Negro” y del Amerindio, el “Rojo”. Los cuatro unidos constituyen la Sagrada Rueda Medicinal Originaria. Tal como dicen las profecías mayas y hopis, en un tiempo se separaron y ahora llega el tiempo de reunirse y aportar sus maestrías. ¿Cuál es la aportación blanca? ¿Hay algo más que la ciencia y la técnica mecanicista? ¿Cómo integrar tal dominio de las leyes del tonal con el sentir espiritual natural? ¡Este es nuestro reto! Lo que sale de aquí es nuestra aportación a la nueva humanidad que está naciendo en estas fechas.
         Quizá  occidente, tuvo que agitarse y sufrir como nadie para aceptar el reto de desarrollar la ciencia, y en su abnegado compromiso se vio cegada olvidando su motivación originaria. No hemos causado mayor dolor y destrucción de los que hemos sido testigos en nosotros mismos. Podemos reconocer en el dolor que causamos, nuestro propio dolor, y así dándonos cuenta, sanarnos y ayudar a sanar a los demás.

         Así, querida Inés, tomemos prestadas o adoptemos prácticas sanadoras de otros, hagámoslas nuestras, y recordemos con ellas qué y quiénes somos junto al desafío que estamos cumpliendo y aportando al todo el conjunto de la humanidad y planeta.

         Me gustaría debatir todo esto con amplitud y enriquecimiento mutuo.

         Un gran beso.  Ernesto. 


1 comentario:

  1. Querido Ernesto. Cuánto tiempo hace ya que no hablamos. A menudo actualizo mis contactos del whatsapp para ver si tienes la aplicación y poder compartir contigo más a menudo impresiones. Pero veo que no... ja ja. Decirte que estamos levantando el vuelo. No ha sido fácil. Mucho aprendizaje durante todo este tiempo. Tengo muchas muchas ganas de verte. A momentos me gustaría compartir contigo esas pruebas que nos va poniendo la vida. Sigo con fuerza para enfrentarlas... aunque en alguna ocasión tenga momentos de enloquecimiento.
    A menudo vuelvo a leer esta entrada a la que haces referencia en este blog. La gente sigue dejando comentarios. Algo resuena en todo ello.
    Te mando un inmenso abrazo de parte de toda mi familia, para tu familia también.
    Me gustaría retomar el blog. A ver si encuentro, por fin, el momento, y por supuesto, te invito a que me acompañes cuando puedas y así sientas.
    Mil besos.

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